Crecer con Chile

Si bien no me tocó vivir en carne propia los horrores de la dictadura, podría decir de cierta manera que en mis 25 años de vida crecí junto a mi país.
Nací en Abril de 1981, no es mucho lo que recuerdo de esos primeros años que pasé viviendo bajo el gobierno militar, aunque se vienen a mi cabeza el ruido de cacerolazos, paros y explicaciones a medias. Tuve la suerte de educarme en un colegio donde las cosas se decían por su nombre. Recuerdo con claridad una clase, creo que en 2 año de básica, donde nuestra profesora nos explicó como era una votación y como funcionaba una democracia. El plebiscito se venía y los tiempos estaban marcados por una incertidumbre. Recuerdo las concentraciones políticas, primeros destellos de reunión política masiva. El niño hoy tenía voz y hacía su primer acto de presencia real en las urnas. Y yo también sentía por primera vez aquel extraño fenómeno que me habían descrito como democracia.
Y ganó el NO y sentí la alegría contagiosa de quienes me rodeaban. El niño era libre y se manifestaba en un jolgorio colectivo y aprendí lo que era la felicidad grupal y el trabajo en equipo.
Aprendí, me desarrollé, adquirí conciencia, voz y decisión durante los primeros gobiernos de la concertación. Viví la crisis asiática y las crisis personales. El niño ya era adolescente y enfrentaba desafíos duros que requerían madurez. Los viejos dejaban lugar a nuevas generaciones y era tiempo de buscar su lugar en el mundo. Termino el periodo de prueba y ambos fuimos lanzados a la vida. Aprendimos a ver en colores, desarrollamos la tolerancia. Fuimos capaces de acusar la injusticia y de creer en el perdón. También nos golpeo la corrupción y la maldad de pocos que se hizo sentir en muchos.
Hoy ambos estamos entrando en la adultez, capaz más sabios pero con el mismo deseo de seguir aprendiendo y creciendo. Salimos al mundo y nos integramos a un sistema mayor. Tal como nos caemos intentamos levantarnos y aún nos asombramos por todo lo que nos rodea, recordando el niño que alguna vez fuimos y siempre seremos.
Hoy 25 años después quiero seguir creciendo con mi país, quiero experimentar cada cambio y ser hoy fuerza motora de un desarrollo. Deseo aplicar lo aprendido para un modelo más justo. Porque soy chilena y soy un Chile capaz de ir de igual a igual, de ver en colores y no sólo en blanco y negro. Y también espero trascender al igual que muchos de los personajes que me acompañaron y marcaron mi niñez y adolescencia.
